El Blog de Darwin Social Noise.

09/01/15

El valor de las ideas

Todo aquello en lo que se piensa en la mayoría de las agencias, de alguna u otra forma, está podrido. Se nos pide una idea y se piensa un formato. Se nos pide un vídeo y se piensa en un viral. Hay un lanzamiento de producto y nos vamos con activaciones sincronizadas en off y on, pensamos en drones, realidad aumentada y todo lo que esté en la cúspide del hype para aplicar y comunicar el producto o servicio que nos pide el cliente. La realidad es que a nadie le importa la publicidad.

El medio publicitario está muy devaluado y la culpa es de todos; especialmente de la agencia y el cliente, que piensan cada uno en su beneficio. Si tanto el cliente como la agencia pensaran más en ideas con valor que realmente le puedan importar a las personas, estaríamos un poco mejor.

Tal vez las agencias deberían tomar la iniciativa y defender sus ideas ante los clientes, ideas que tengan realmente valor y que no se conviertan al final en algo muy lejano de lo que se pensó inicialmente. Dice el sabio que “la valentía es la voluntad de decir la verdad sobre lo que vemos y ser dueños de lo que decimos”. Ante esto, hay que ser valientes para que predomine el valor de las ideas.

El valor de una idea se ve reflejado en aquellas acciones que logran impactar en las personas generando algún cambio o aportación en su vida, tal vez incluso buscando resolver un problema.

Las personas no necesitan que les digamos que aquellas zapatillas son para correr porque ya lo saben. Necesitan un producto que contabilice los kilómetros que lleva recorridos mientras escucha su música preferida y que cuando esté a punto de romper un récord personal, la voz de Emma Watson se lo notifique ofreciéndole una recompensa por lograr el objetivo y que en el momento en que acepte el reto, comience a escucharse “Eye of the tiger”. La recompensa pueden ser puntos que va acumulando y que podría cambiar en la tienda por productos u obtener algún descuento.

Con ejemplos como éste se logra una aportación a la vida de la persona en su rutina de ejercicio, se comunica la marca de una forma no intrusiva y fastidiosa y tal vez quizá hasta se contribuye a resolver un problema como la obesidad por el simple hecho de sumar esfuerzos para motivar que las personas hagan ejercicio.

Buscamos lograr que el consumidor tenga una conexión con la marca pero nos olvidamos que esa conexión es de quien la inspira, no de quien la obliga. Es decir, la conexión se da cuando las personas llegan a hacer algo, no cuando les obligas a hacerlo. Hablo de mendigar likes, pedir tuits a cambio y todo ese tipo de basura.

Hay que inspirar. Para ello, tenemos que volver al valor de las ideas. Todos tenemos la capacidad de generarlas porque somos humanos. Para conectar con el usuario no hay que buscar el viral, ni los millones en pauta o las activaciones disruptivas. La idea es simple: para conectar hay que pensar como humanos.

Lo que nos define como personas son nuestras ideas convertidas en acciones que resuelven problemas. Así que comencemos a pensar en cosas que realmente puedan inspirar y cambiar un poco las cosas a nuestro alrededor. Esto es lo que necesita la publicidad.

De mucho hablar se obtiene poco. También hay que demostrar, por lo que les comparto un reciente proyecto personal a forma de ejercicio para defender el valor de estas ideas buscamos inspirar. Ustedes piensen la marca que podría estar detrás.

1regaloparati.tumblr.com

Sin comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.